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EL ESPIRITU EXPLORADOR DE SHACKELTON Y SU APROXIMACIÓN AL SIGLO XXI (II DE V).EL EJEMPLO ES SIN DUDA IMPRESCINDIBLE

Como continuación a mi anterior reflexión sobre la “competencia humor”, voy a abordar en este caso de la mano de nuestro querido y admirado explorador Ernest Shackelton, la importancia de “el ejemplo” a la hora de liderar equipos en el siglo XXI.

Decía la madre Teresa de Calcuta “La palabra convence; el ejemplo arrastra”.

Como considero que es obvia la importancia del ejemplo a la hora de liderar equipos de trabajo, voy a intentar aproximar algunas reflexiones que se aprecian con nitidez en la hazaña realizada por nuestro explorador y su equipo, procurando en todo momento aterrizarlas en nuestro entorno cotidiano, ya que en definitiva es lo que creo que a todos nos interesa.

Si observamos la etapa de “preparación de la expedición” en la que Shackelton tiene que convencer a sus posibles patrocinadores de la bondad y posibilidades de su proyecto, nos daremos cuenta de sus grandes dotes de “persuasión” y “constancia”, tan necesarios para el líder de nuestro tiempo. Es difícil entusiasmar desde la “pasividad” y por tanto la “venta de su proyecto” es todo un ejemplo para las personas de su equipo, a pesar de las muchas dificultades del momento (estaba a punto de estallar la primera guerra mundial y eso suponía un altísimo nivel de incertidumbre para emprender cualquier proyecto).

A lo largo de la expedición, son muchos los momentos en los que aparece el ejemplo como elemento diferenciador de su “forma de liderar”, pero elegiré sólo algunos, que nos pueden ser de utilidad en nuestro análisis.

El primero es el momento en el que es consciente de que el barco no puede navegar y por tanto lo tiene que “transformar”. Probablemente este fue uno de los momentos más duros para él como profesional, ya que su “pericia marinera” tendría que utilizarla en un ámbito hostil y con un reto aparentemente inalcanzable; pero él predicó con el ejemplo e ilusionó a su equipo convenciéndoles de que saldrían adelante.

El segundo momento que deseo analizar y compartir con vosotros es precisamente cuando decide abandonar el barco y emprender el camino hacia el norte en busca de la “civilización”. Para este viaje, sabe que tiene que llevar sólo lo imprescindible y él es el primero que dando ejemplo,  “se desprende” de sus enseres personales, ya que es la única forma posible de pedirle ese esfuerzo a los demás.

Por último, me gustaría detenerme en el momento cumbre de la expedición; ya que tras haber recorrido más de 500Kms a través del continente helado con la impedimenta y las barcas, llegan a la Isla Elefante y Shackelton sabe que nadie va a ir a buscarlos allí. Una vez más, da ejemplo y decide ser él junto a tors dos componentes de la tripulación, quien aborde la misión de navegar a lo largo de más de 1300Kms con un pequeño barco de 6 mts de eslora, que será el que les lleve hasta Georgia del Sur para pedir auxilio.

Dando ejemplo una vez más, volverá a por sus hombre tras tres intentos frustrados por las malas condiciones del mar, y los rescatará a todos con vida.

 

CONCLUSIÓN.-

Sin duda el ejemplo mueve montañas, pero hay que saberlo “gestionar” adecuadamente, ya que todos hemos tenido jefes que se enfrascaban en hacer las tareas de otros simplemente por el hecho de que “a mi me gusta hacerlo” y eso provoca una cierta incomodidad.

En este sentido y como regla general podemos afirmar que el ejemplo ha de estar muy vinculado a “los momentos críticos” en los que probablemente nuestra “caja de confort” nos aconseja permanecer en estado de comodidad. Se trata de superar ese estado y “dar un paso adelante” aun a riesgo de equivocarnos.

Por último, es importante reflexionar sobre el límite que ha de tener el ejemplo a la hora de “hacer crecer a nuestro equipo”. Si abusamos del ejemplo y siempre tomamos nosotros la iniciativa, engendraremos equipos “enanizados”. El líder ha de ser “facilitador de crecimiento” y por tanto ha de saber gestionar el dar ejemplo con dar la oportunidad de iniciativa e innovación a los miembros del equipo y eso exigirá en muchos casos reservarse la opinión o la acción para el final.

Sin duda no estamos ante una fórmula matemática, sino ante “reflexiones” de apoyo a la gestión de personas.